22 dic. 2014

Tipos de botellas de vino


El acondicionamiento en botellas es el resultado lógico y la forma última de la conservación del vino. La botella permite la buena presentación del vino; pero no es solamente una forma cómoda de distribución. Se debe considerar que éste es el medio de desarrollar mejor y de conservar más largo tiempo las cualidades gustativas de un gran vino.


TIPOS DE BOTELLAS:

Tradicionalmente cada tipo de vino se embotella en un determinado formato de botella, cuya procedencia era precisamente su zona productora de origen, aunque en la actualidad esto ya no sucede, empleándose distintos formatos de botellas y de diversos colores de vidrio para vinos de los mismos estilos o categorías. Los tipos de botellas más utilizados son los siguientes:

Botella “Bordelesa” de forma cilíndrica, hombros elevados y cuello alargado siendo utilizada de manera tradicional para los vinos tintos de guarda en vidrio de color verde, así como transparente en determinados vinos blancos.

Botella “borgoñesa” de cuerpo cilíndrico de mayor anchura y hombros caídos, empleada tradicionalmente en color verde para los vinos tintos de crianza y más raramente para los blancos.

Botella “champañesa” muy parecida a la borgoñesa, fabricada en vidrio de color verde y espesor de paredes de mayor anchura, para poder soportar mejor las elevadas presiones de los vinos carbónicos.

Botella “renana” de forma esbelta y alargada con hombros muy estrechos, se utiliza casi exclusivamente en vinos blancos en color verde y transparente para los vinos rosados.
Botella “jerezana” de aspecto muy similar a la bordelesa, pero de hombros más rectos y marcados, fabricada en vidrio de color negro.

Botella tipo “Franconia” de aspecto aplanado, corta de contorno y redondeado y cuello cilíndrico.



En cuanto a los tipos de botellas más habituales, es preciso señalar que en España no existe una marcada tradición en su uso. Así, en España, el tipo de botella más extendido es el “burdeos”, que se aplica tanto para blancos como rosados y particularmente para tintos. La “borgoña” es menos habitual y la “rin” se va abandonando paulatinamente. El diseño de la botella de espumosos, la “champagne”, y su especial grosor tienen relación con la presión de CO2 contenido en el vino que ha de soportar el recipiente. Últimamente, muchas bodegas, en un afán por personalizar su producción, han comenzado a adoptar tipos de botellas especiales hasta hace poco desconocidas en nuestro país.

Otro aspecto a tener en cuenta en lo que hace referencia a la tipología de las botellas es la capacidad de las mismas, factor que influye asimismo en el potencial de guarda de un vino.
Normalmente, y siempre que el vino tenga unas reales posibilidades de envejecimiento, a mayor capacidad mayores capacidades de envejecimiento. Este hecho es debido a que en un continente más grande la superficie del vino en contacto con el exterior, es decir, con el vidrio y el tapón, es menor. De esta manera, los agentes que pueden influir en el vino durante su conservación (temperatura, humedad y luz) tienen una menor incidencia en botellas de mayor capacidad.

Así, existen variados modelos de botellas con diferentes contenidos, bautizados on evocadores nombres como “Baltasar”, “Nabucodonosor”… Quizás el más comúnmente usado, a parte de la tradicional botella de 75 cl, es el “magnum” de 1,5 L. que ofrece unas buenas condiciones de conservación, no es demasiado voluminoso y se adapta perfectamente a las prácticas de consumo habituales (Es ideal para 4 personas). Las botellas de contenidos inferiores a 75 cl. como las de 37,5 cl. o 50 cl. suelen ser utilizadas para ciertos vinos de consumo en establecimiento hostelero o para vinos especialmente dulces. En este último caso, se adoptan estos pequeños continentes por el volumen reducido de la producción y el alto valor económico del producto.



Por último, el color del vidrio de la botella tiene también importancia para evitar el paso de los rayos ultravioletas que pudieran afectar al vino. El más utilizado suele ser el verde, aunque ya abundan vidrios de otras tonalidades como ocre, negro e incluso azul. En algunos casos, y fundamentalmente en vidrios de ciclo vital corto, se usan vidrios incoloros que resaltan el atractivo de los colores del vino que contiene (Sobre todo blancos y rosados jóvenes).




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