9 nov. 2014

¿Cuál es el suelo más adecuado para la vid?


¿Cuál es el suelo más adecuado para la vid? Morfología del suelo de un viñedo:



El suelo o terreno donde se asienta el viñedo es un factor permanente de gran importancia, pues no solo constituye el elemento de nutrición de la vid, sino que también actúa como hábitat o soporte de la misma. La vid es una planta de gran rusticidad y prácticamente puede vegetar en cualquier tipo de terreno, salvo en los suelos salinos donde es bastante sensible. Prefiere suelos profundos, mejor si son de baja fertilidad y también si son calizos procedentes del Mioceno. Sin embargo, producir un buen vino implica obtener frutos de una calidad excelente y para ello las características morfológicas del suelo serán de gran importancia.

Todos los suelos derivan de una roca madre o base, que al meteorizarse baja la acción del clima, flora y fauna espontáneas, forman distintos tipos de terreno según sea el origen de esa roca y de las citadas condiciones ambientales. Generalmente los suelos presentan un perfil con tres zonas diferenciadas:



La profundidad del suelo:


Constituye el primer elemento determinante del potencial de desarrollo de la vid, por cuanto condicional el volumen de tierra colonizado por sus raíces y consecuentemente las disponibilidades de agua y elementos fertilizantes en ella contenida.

Suelos profundos con provisión adecuada de agua y elementos fertilizantes asimilables, son propios para las grandes producciones, mientras que los superficiales, pobres y sin reserva hídrica, no permitiendo gran desarrollo de las vides, producen cosechas escasas, aunque de mayor calidad.


La textura del suelo:


La textura o composición granulométrica del suelo tiene una importancia fundamental en el cultivo de la vid, considerándose como la fertilidad física del mismo. La composición física del suelo condiciona el desarrollo del sistema radicular y por lo tanto su aprovisionamiento en la cantidad y calidad de la producción, lo que explica la importancia del origen geológico de los suelos.

La granulometría que define la composición de un suelo corresponde a los conceptos de elementos gruesas (grava) cuando las partículas son superiores a los 2 mm y elementos finos cuando son inferiores a dicha magnitud. La proporción de estos componentes da lugar a diferentes tipos de suelo, que se van a considerar por su importancia:




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